15/2/14

Quizás me vaya, pero seguro volvere



Parece emocionante. Y lo es. El rudo americano que va a a domeñar. Una carrera polvorienta, llena de acción, de valentía, de feliz inconsciencia. En la pantalla, desde la butaca, con palomitas y el confort del hogar. Pero estamos en otra época, y no es ficción: Es supervivencia.

Primera persona del singular. Mario Saavedra en la Gran Manzana, y en otras partes del mundo en las que queremos estar. Estar, ojo, que es distinto estar que vivir, visitar que quedarse. Irnos fuera, y probar, y en el fondo querer triunfar. La ilusión del inmigrante: Fui, vi y vencí.

No tenemos que renunciar a quedarnos. Y a volver. Nuestro país, con sus dimes y diretes, nos ha ayudado, nos ha educado, nos ha cuidado y nos ha dado libertad para crecer (y creer).

A pesar de los varapalos y de las idas y venidas de siglas en las aulas.

Tenemos complejo. Mucho. Arraigado. Casi permanente. Pero que no nos mientan: Valemos. Nos lo hemos ganado. Y escribo a golpe de telegrama. Una frase. Otra. Y puntos. Muchos puntos. Puntos que se atropellan. Son las ganas de gritar, fuerte, alto, de un tirón: No somos menos que nadie. I can't keep calm, joder, soy español.

Por supuesto, hay que mejorar. Pero no olvidemos, nunca, que hay cosas buenas. Muy buenas, de hecho. Y que hay que cuidarlas. Y defenderlas.