3/12/13

La fortaleza de los símbolos

RTVV se ha convertido en un símbolo de una televisión pública, valenciana y despojada de madrugada. No es el primer medio. No es el último.

Lo que sucedió el pasado jueves fue un ataque que unió a los valencianos y a los profesionales del periodismo, de audiovisuales y de la comunicación en general. ¿Por qué? Sencillo: Porque duele. Duele a pesar de que el clientelismo es un mal que inunda el país, y duele porque se aplica la ley del mínimo esfuerzo, es decir: No puedo con ello (ya no me sirve para mi propósito), lo cierro. Pues no nos sirve. Un servicio público debería reformarse para volver a su propósito original.

Los que argumentan que prefieren un medio privado porque así "no meten las zarpas los políticos ni manipulan" desvían el problema. El asunto es que los ciudadanos se quedan sin un medio que recoja la realidad local, la más cercana, la suya. Yo estoy a favor de la diversidad en las lenguas. El problema es negarlo. Fijaos ... Negar supone crear resistencia, es lo natural, es la inercia del que se defiende y tiene que reivindicar cuando le intentan amordazar. 

Negando la riqueza de cada comunidad se provoca una separación, se ahonda la brecha. Aceptar, en cambio, une. Yo por ello creo en los medios públicos. No creo que porque "se derrocha, y manipulan" haya que cerrarlos. HAY QUE CAMBIAR, pero no destruir algo que tiene unos buenos cimientos.

Yo nací en Alicante, veía Canal 9, veía el Club Babalá, veía a aquella presentadora con una boca enorme y una sonrisa que iba de Este a Oeste, yo he dado clases de Conocimiento del Medio en valenciano. Y aunque ahora sea más madrileña que alicantina (fifty fifty anda la cosa numéricamente), me duelen los modos, me duele el mensaje que hay detrás del cierre de RTVV. Yo seguí de madrugada, cabreada y exaltada el intento de cierre de RTVV hasta que al día siguiente, 12 horas después, ocurrió. 

RTVV no solo es la televisión pública de los valencianos (y la radio, por ende). RTVV es un símbolo de lo que está ocurriendo en España. Enchufismo, silencio interesado, manejo de contactos, despilfarro e ignorancia selectiva ... pero también trabajadores que lo dan todo -y no hablo solo de periodistas, hablo de técnicos, de señoras de la limpieza, de mantenimiento, de transporte ...-, que han estado años currando y los echan. Los echan de madrugada, prometen "reubicarlos" (bonito eufemismo, bravo). Y pasa que quienes más ilusión ponen y más trabajan acaban con la peor parte. Y quienes contribuyeron a que algo que podía funcionar cayera, se mantienen no se sabe cómo (o más bien, por quién).

RTVV no solo es la televisión pública de los valencianos, no. RTVV es un micro universo de lo que ocurre en muchas empresas, a pequeña o gran escala, del mecanismo que nos aboca a esta situación extrema en la que se felicita por estar explotado, y se suda la gota fría en cada entrevista. 

RTVV es un símbolo. Y los símbolos, señores, son más peligrosos que los hechos e incluso que las verdades. Cuidado, los ciudadanos estamos cargándonos de símbolos. 

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