1/4/13

They say it so


En una ciudad cualquiera, a una hora discreta, sin mucha actividad. Es uno de esos días en que nada pasa a cara descubierta, y todo ocurre en los callejones e interiores más dignos del barrio.

A: Hola
B: ¡Hola!
A: No esperaba verte aquí.
B: Es que no suelo venir a esta zona, sólo que hoy...
A: ¡Yo tampoco! Pero quería... Ah, habla tú primero, ¡perdona!
B: No, decía que no suelo estar en esta zona, pero hoy era un día especial.
A: ¿Sí?
B: Hoy es el día en que la Luna se ve preciosa desde el puente.
A: No sabía que hubiera un puente aquí...
B: Y no lo hay.

A se queda en silencio un tiempo. Mira a B, rápidamente, apenas para comprobar que es B. No entiende muy bien cómo ese ser tanto tiempo ausente pasaba justo cuando el autobús se iba, le ha pedido suelto en ese momento para no sé qué historias. Tanta casualidad es propia de Hollywood, no de un día cualquiera, a una hora discreta, sin mucha actividad. Siendo sinceros, le molesta.

A: Bueno, yo...
B: Piensas que miento -ríe-. Claro, no hay ningún puente. Soy yo quien va a construirlo.
A: No sabía que ahora te dedicas a eso... O sea, que te encargas de los planos...
B: No, no... Siempre dan por hecho que yo soy la mente, que no soporto el esfuerzo físico -mira a A, quien decide mirar a la esquina de la anodina calle-. No, soy parte del equipo de construcción. -B inclina la cabeza, mientras A sigue con la mirada al vacío-.

Empieza a anochecer. La Luna, asombrada, se distingue en medio de un cielo algo feo, muy propio de una ciudad que echa humo 365 días, 24 horas cada día.

A: Mira, me tengo que ir...
B: Lo del puente es todo una fantasía mía.
A: Ah... -Mira el reloj-.
B: ¿Vuelves a casa?, quiero decir...

A mira la esquina anodina de la calle. B mira a A. A y B se quedan callados. La Luna consigue hacerse un poco más de espacio en medio de un cielo algo renqueante.

B: En realidad acabo de ir a una entrevista de trabajo.

A mira los adoquines del suelo.

B: Vuelvo a mentir... En realidad no hago nada, y ocupo el tiempo en imaginar que construiré un puente...

A no sabe muy bien qué decirle a B. Hace años que no se ven, si no recuerda mal, hace diez años exactamente. No hay nada de qué hablar. Que le comente que fantasea con construir un puente no le aporta nada en su vida. Sólo quiere que el autobús llegue, y arrastrarse al sofá. Ya.

B: ... fantaseo con ese puente. Es mi única ocupación. Al menos la Luna siempre aparece.
A: No sé a qué te refieres.
B: Lo digo literalmente.
A: No me lo parecía. -No sabe ni por qué ha contestado nada. El autobús ya asoma en la esquina. Sonríe.-
B: Es una idea bonita, veo que te gusta.

A decide ser amable, total apenas quedan segundos para el autobús.

A: Es una idea más que bonita.

B se acerca unos pasos, le toma la mano a A, le da un beso en la mejilla.

B: Gracias.

B se aleja caminando. Entonces A se fija en B, no ha querido dedicarle nunca tiempo, pero ahora que está de espaldas, es terreno seguro. Se fija, y ve sus zapatos gastados, su cabellera débil, la chaqueta algo sucia, sin alma. A se lleva las manos a la boca. El autobús pasa de largo, nadie se ha bajado en esa calle anodina, y nadie ha levantado la mano para llamar la atención.

A se sienta en un banco. Al hacerlo suenan las monedas sueltas del bolso. No se ha dado cuenta de que esperaba el autobús y le tocará estar otros 7 minutos más en la parada. Tampoco es que le importe. Ni recuerda el sofá en su salón.

Mira el blanco en su dedo anular, lo acaricia.


0 opiniones confesadas:

Por cada palabra nace un pensamiento

No se censurará sino que se moderará. Como siempre, da voz a tus opiniones. Recuerda, no al nofollow y... ¡Gracias por comentar, espero leerte de nuevo!