12/2/11

Echar a volar con los pies en el suelo


Déjate de insensateces. Anda, no va contigo eso. Déjate de pensar en pequeñas idioteces que aplastas al segundo de decirlas. No tiene sentido que me digas lo que vas a hacer si no lo haces. Si quieres, tírate por esa maldita ventana a ver si te salen alas y unos cuernos que adornen esa linda cabeza hueca. Te piensas que lo sabes todo y no sabes nada. Si ahora mismo te diera una cuerda la usarías para escalar las paredes y remontar tus pesadillas diurnas que se amontonan tras las sábanas usadas y los cepillos mojados en el baño. Sí, me miras y callas. Déjate de idioteces y vente conmigo a dar un paseo bien largo por el mundo, sin pensar que dormiremos a la intemperie y que una viejita de Italia nos dará dos platos repletos de pasta, sin pensar que en la Indochina montaremos en bicicletas gastadas con ruedas pinchadas, sin pensar que en Sudamérica la banana será la compañía de dos manos agarradas. Toallas mojadas. Risas secas. Lágrimas irisadas. Y un beso húmedo de dos labios separados por la sombra de un mañana que no llega sino para convertirse en otro. Dame un abrazo, tonta, y olvida tus ideas de volar para estrellarte, camina, anda, corre, con los pies en el suelo dando aleteos de vez en cuando, saltando alto, alto, pero volviendo a tierra y a mi vera.
Pequeña insensata. Dame un abrazo, anda, deja las idoteces, no van contigo. Yo sí voy contigo adonde haga falta, hada malhumorada.
-------- Y te caíste dos pisos más abajo... resultado: una novia entartada --------

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