4/12/10

Herida, desnuda, esclava



Cuando un día se convierte en noche
nada te detiene
de colgar tus corbatas
torcidas
de una percha desmayada.
Nada. Ni la puerta ni la ventana.

Y si al salir a la calle el viento
te da una bofetada
y tu mano se levanta
herida, desnuda, esclava,
nada te detiene de alzarla.
Nada. Ni siquiera la barrera
de las miradas.

Caminando te espera una farola
vigilante silenciosa sin palabras.
Y en el suelo se pesan
tus pasitos medidos en giraldas.

Tus ojos recorren caminos oscuros
con señales borrosas de parada
pero adelantas los stops
y cruzas descarada.
Nada. Nada te para. Nada. Ni los accidentes
ni los cláxones hirientes.

Punto y coma; y se acaba.


Julio Romero de Torres


----------Y se desordenan los pensamientos, chocando, sonando... campanadas---------





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