5/12/10

Señorita V


Y si ni siquiera puedes bajarte las medias, ¿cómo esperas subir las escaleras? Y si ni siquiera crees en los cuentos de hadas, ¿cómo quieres conseguir happy ends en la pantalla? Chiquilla, enjuágate la cara y sécate las lágrimas, dijo tu madre cuando te vió tumbada. Chiquilla, una mujer de cuarenta que perdió batallas, sin piso, sin sueños, con bragas que enjuagar de sus noches con extraños en un lugar cualquiera, con un hombre cualquiera, compartiendo un momento de ganas.

Y se hunde el rostro en la almohada, buscando encuentros marginados y aromas fuertes que no llegan, se ahoga, se aprieta los ojos, esconde las ansias y aprieta los puños con rabia. Las uñas se las ha teñido de rojo, y el pelo se lo ha tintado de rubio, los tacones, gastados, esperan arrinconados con los tapetes desgastados de patearse calles a oscuras. Y la casa sin barrer. Los platos se acumulan hechos roña. Y el espejo, nublado, mira severo a su dueña.


-----------------Las ondas rumorean----------------


Kick but never kiss

Un poco harta de todo ha decidido escapar por la tangencial y, de paso, dejar de lado las rayas. Ha decidido que es tarde y prefiere escalar las verticales de los ojalás aplastando las paralelas que la separan de su otro yo egoísta. Tiene ese aire de resignada planitud que da aplastar la mirada contra los cristales de las ilusiones, tiene ese aura redonda de suspirar hinchando los carrillos, casi aullando las lamentaciones de una vida que se le escapa aunque quiera recogerla con palas y ponerle diques al tiempo, curva inexacta de los humores, punto final de los quizás futuros inexactos y tramposos.

Ha decidido no decidir indecisa, no decir cediendo ni incidir en desdecirse.

Pilar Salar, arte naif



---------------Emptiness, empatía, empero yo------------



4/12/10

Herida, desnuda, esclava



Cuando un día se convierte en noche
nada te detiene
de colgar tus corbatas
torcidas
de una percha desmayada.
Nada. Ni la puerta ni la ventana.

Y si al salir a la calle el viento
te da una bofetada
y tu mano se levanta
herida, desnuda, esclava,
nada te detiene de alzarla.
Nada. Ni siquiera la barrera
de las miradas.

Caminando te espera una farola
vigilante silenciosa sin palabras.
Y en el suelo se pesan
tus pasitos medidos en giraldas.

Tus ojos recorren caminos oscuros
con señales borrosas de parada
pero adelantas los stops
y cruzas descarada.
Nada. Nada te para. Nada. Ni los accidentes
ni los cláxones hirientes.

Punto y coma; y se acaba.


Julio Romero de Torres


----------Y se desordenan los pensamientos, chocando, sonando... campanadas---------