15/10/10

De la debilidad como fortaleza

En momentos débiles sentimos que todo pierde sentido, una especia de confusión fortuita que se instala sigilosa en el día a día, una maraña vegetal que trepa de los pies cansados, anclas de una realidad árida a las piernas del movimiento, a la cadera de la pasión, al ombligo de los orígenes, al pecho de los primeros rubores, a la garganta de la opinión sonora, a la boca de los besos y susurros, a la nariz respingona de la curiosidad sana, a esos dos ojos que te miran sin mirarse y a la cabellera de la que cuelgan las ideas. El estupor te invade poco a poco desde abajo y va tironeando de tus ideas, cual príncipe egoísta sin medios que despelleja a su princesa en lo alto de la torre.


Pero viene una brisa juguetona y revuelve tus cabellos llevándose la arena que produce escozor en tu lindo y hueco coco, maraca de sonidos aún inarticulados. Viene la brisa y se lleva con ella las milimétricas molestias que antes te estropearan el día con un Sol tímido y malhumorado pero que, por ello mismo, da una luz especial, una esférica madurez a un rincón huérfano del cuadrilátero.


Ilustración de Roger Olmos




.................Ronco el tango languidece en brazos de un violinista violado ...................




0 opiniones confesadas:

Por cada palabra nace un pensamiento

No se censurará sino que se moderará. Como siempre, da voz a tus opiniones. Recuerda, no al nofollow y... ¡Gracias por comentar, espero leerte de nuevo!