20/9/10

La señorita M

Obra de Jun Kumaori


La señorita M era capaz de todo y, al mismo tiempo, de nada. Era de esas soñadoras que, en su ilusa imaginación, reconvertía los hechos cotidianos en motivos de aventuras. Reconstruía vanamente un encuentro casual y perfectamente eludible en un romance apasionado. La señorita M no creía en el día con sus luces que todo lo desvelan, sino en una noche en vela a solas consigo misma y una mente inquieta que viajaba al vaivén de la lógica sonámbula. Siempre dudaba de si su vida era suya o no, de si existía, de si los sueños eran su realidad alternativa... o su única realidad posible. En ocasiones se asfixiaba en los tonos grisáceos de la regular calzada y alzaba la vista, boqueando aire de las alturas. Y, cuando se escapaba un globo vadeando charcos alzándose a un mar de nubes, suspiraba. A veces bailaba con su sombra, iluminada su frágil silueta por un candelabro de velas, suavizada su figura por un velo de gasas, y, como aquella sombra chinesca que cobra vida ilusoria de dos manos unidas, la señorita M juntaba sus manos en un afán de tocar la brisa de medianoche, dibujando mariposas en el aire.


------------Adiós a los adioses-----------




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