18/9/10

The butterfly´s circus

Hay ocasiones en las que uno pierde la confianza en sí mismo, en las que se abandona y con una sonrisa descarada -cínica, agria, impostora, desvencijada y colgando de un lado para caer en el otro-, con una sonrisa de ésas que parecen gritar "¡y a ti qué!" van caminando -arrastrándose, quejándose, rumiando, golpeando el suelo para ver si cavan su propia tumba a medida que desgastan las escasas suelas de sus marchitos zapatos- hacia un horizonte que les parece finito en su lejanía difusa -confusa, tétrica, engañosa, mentira piadosa de almas beatas y bocas diáfanas en su infamia-. Hay veces que uno quisiera desaparecerse entre las brumas de Avalón a ver si encontrara a su Ginebra por la que suspirar y morir en medio de tragedias pasadas.


Y hay veces en las que uno despierta lleno de carcajadas en la caja torácica, sin razones, sin pesares, sin temores. En las que uno se deja elevar por el ligero trote de sus enormes pies descalzos, con la espalda como arco de sus metas y los brazos abiertos a los retos de un nuevo día. Hay veces en los que uno se ríe de lo que sea, incluso de uno mismo, sin rastro de regresiones idiotas que nublaran una frente despejada. Hay veces y veces y veces en las que tu vez te la das a ti mismo porque decides que toca avanzar en la cola de las oportunidades a ti mismo.


Porque hay instantes intermedios entre momentos y veces,
recuerda que tú no eres una máquina insensible
y es normal olvidar que no todo se concentra en un presente.






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