22/9/10

Estrella estrellita



Una estrella se cansó de ser la mensajera de otros. ¡Siempre escuchando los deseos de todas aquellas personas! ¿Y ella? ¿Acaso ella no tenía también deseos propios? Siempre con una cola que marcara su camino allá dónde fuera y oyendo deseos chicos o grandes ambiciones de los más descreídos. Los deseos no se logran sólo con tener el momento oportuno si ese lo desperdicias en busca de la estrellita fugaz, decidió liberar a todas aquellas ansias insatisfechas y que volvieran al remitente, ella se tomaría unas merecidas vacaciones en algún lugar inexistente.



-----Y una niña mira al cielo en busca de alguna luz viviente-----


Rouge et golden

Leía cada mañana los periódicos, salía a la calle sin olvidarse las llaves y montaba en un barril de metal camino al trabajo. Nunca discutía con nadie ni se hacía notar. Era un ser callado, tímido y apartado de la muchedumbre irracional. Sólo sabía del sexo lo que veía en una pantalla reducida, luz en las medianoches de su mustio y encogido apartamento. De mujeres aún menos, apenas se le movía la sangre un poco si veía un anuncio subido de tono o una escena erótica, el porno le parecía falso y grotesco. De vez en cuando se iba a su cuarto sin cenar y despertaba con gula sana, un leve cosquilleo que rugía en sus adentros que acallaba con un café aguado y galletitas saladas.


Un día hubo una ventolera se llevó las calles y el útil gusano gris que le conducía a su oficina. De repente, al salir al exterior, lo vió todo desierto. Vino otra ventolera y se llevó la puerta. Las llaves no le servían de nada. Alzó la mirada y observó un cielo de La Rioja, miró al suelo y todo eran ríos templados de champagne. Decidió usar la puerta de barca, a ver si lograba no disgustar al señor K. Guiaba la precaria tabla con sus manos y brazos pero de camino al trabajo se perdió en la Venecia recién nacida y se dejo tragar por las efervescencias de un instante, embriagado en la hazaña de un inexistente Dorado. Con el rostro encendido por la luz diurna de un cielo borracho y el tambaleante suelo de un mar medio risueño decidió bañarse vestido de burbujas transparentes, y nadie volvió a verlo emerger.

21/9/10

In English, please if you plead




Shall we go there?
Shall we?
Shall we fly away?
Shall we?
Shall we jum up?
Shall we?
Shall we kiss lips?
Shall we?
Shall we share us?
Shall we?



Should we break up?
Shoud I?
Should we make up?
Should you?
Should we tire us?
Should I?
Should we forget all?
Should anyone?
Should we blow up?
Should we?






Birds are screaming songs
without words,
without sounds.
What are you longing for?
Are you desiring more?
I cannot give you
my whole,
I can´t even give you
my half.




I will never run after words
neither I will run away from sores.
I will remain here and be there
for you, for her, for them.
I will elevate my miserable me
to another world, another self.



-----Una inglesa merodea los jardines de palacio, y un jilguero vigila su paso-----





20/9/10

La señorita M

Obra de Jun Kumaori


La señorita M era capaz de todo y, al mismo tiempo, de nada. Era de esas soñadoras que, en su ilusa imaginación, reconvertía los hechos cotidianos en motivos de aventuras. Reconstruía vanamente un encuentro casual y perfectamente eludible en un romance apasionado. La señorita M no creía en el día con sus luces que todo lo desvelan, sino en una noche en vela a solas consigo misma y una mente inquieta que viajaba al vaivén de la lógica sonámbula. Siempre dudaba de si su vida era suya o no, de si existía, de si los sueños eran su realidad alternativa... o su única realidad posible. En ocasiones se asfixiaba en los tonos grisáceos de la regular calzada y alzaba la vista, boqueando aire de las alturas. Y, cuando se escapaba un globo vadeando charcos alzándose a un mar de nubes, suspiraba. A veces bailaba con su sombra, iluminada su frágil silueta por un candelabro de velas, suavizada su figura por un velo de gasas, y, como aquella sombra chinesca que cobra vida ilusoria de dos manos unidas, la señorita M juntaba sus manos en un afán de tocar la brisa de medianoche, dibujando mariposas en el aire.


------------Adiós a los adioses-----------




Y si...



Y si el poder pudiera conservarnos en este estado de agitación suicida.
Y si tus venas siguieran el galope de una manada apasionada en estampida.


Y si en tu regazo, tumbada, recogieras mis miradas sumisas y mi alma tendida.


Y si a tus pies me entretengo jugando a ser niña tierna, mujer desconocida.
Y si a tus espaldas te beso la nuca y ese latir lateral, vaivén de nuestra vida.


Y si pudiera aislarme masificándome en tu esencia agridulce y querida.


Y si arrancara a correr: tu risa de manto, tus caricias de cetro, coronada de sidra.
Y si echara a volar con tus brazos de alas, planeando, perfumada de ti, sin mitra.


Y si desnuda esperara a medianoche entre brumas y sombras, casi dormida.


Y si dulce susurrara respuestas a preguntas suspensas sin salida.
Y si tú respondieras a mis dudas calladas y mal entendidas.


Y si al sincerarnos muere la magia de la comunicación sin palabras, sordomuda pensativa.


Y si el equilibrio se perdiera entre los quizás de la existencia anodina.
Y si nuestra calma pende de miradas vacías, huecas, pisapapeles de optativas.


Y si... y si... y si el condicional de un nosotros es el indicativo de un tú y yo, seres sin guía.



Una naida, de Waterhouse.

Amor, perdimos el horizonte y encontramos el cielo.



---Suenan campanas a lo alto, no son las mías. Canto una melodía pagana sin versos ni rima---




18/9/10

The butterfly´s circus

Hay ocasiones en las que uno pierde la confianza en sí mismo, en las que se abandona y con una sonrisa descarada -cínica, agria, impostora, desvencijada y colgando de un lado para caer en el otro-, con una sonrisa de ésas que parecen gritar "¡y a ti qué!" van caminando -arrastrándose, quejándose, rumiando, golpeando el suelo para ver si cavan su propia tumba a medida que desgastan las escasas suelas de sus marchitos zapatos- hacia un horizonte que les parece finito en su lejanía difusa -confusa, tétrica, engañosa, mentira piadosa de almas beatas y bocas diáfanas en su infamia-. Hay veces que uno quisiera desaparecerse entre las brumas de Avalón a ver si encontrara a su Ginebra por la que suspirar y morir en medio de tragedias pasadas.


Y hay veces en las que uno despierta lleno de carcajadas en la caja torácica, sin razones, sin pesares, sin temores. En las que uno se deja elevar por el ligero trote de sus enormes pies descalzos, con la espalda como arco de sus metas y los brazos abiertos a los retos de un nuevo día. Hay veces en los que uno se ríe de lo que sea, incluso de uno mismo, sin rastro de regresiones idiotas que nublaran una frente despejada. Hay veces y veces y veces en las que tu vez te la das a ti mismo porque decides que toca avanzar en la cola de las oportunidades a ti mismo.


Porque hay instantes intermedios entre momentos y veces,
recuerda que tú no eres una máquina insensible
y es normal olvidar que no todo se concentra en un presente.






15/9/10

Instantes

La hora del baño, de Joaquín Sorolla Bastida.




Siempre supe que en el momento más inesperado aparecerías, inoportuna y tan oportuna al mismo tiempo. No sabía si estaría preparada, ni siquiera si podría convivir con otro ser que no fuera yo, pequeña egoísta de su tiempo y espacio. Pero llegaste y te apoderaste de todo sin tan siquiera pedirlo. Porque la ternura es un arma poderosa contra la que no se puede luchar una vez que bajas la guardia. Y merece la pena bajarla, simplemente entregarse y recibir una sonrisa por un abrazo, y un abrazo por tu sonrisa.





----Un llorar gimoteado, una carcajada gorgojeada, el crujir de una mecedora junto a la cuna-----





Caminar



Retrato de Sonia Klamery por Anglada Camarasa.


He tenido siempre la necesidad tonta, insulsa, hueca e irracional de querer llamar tu atención. Ilusa, tú siempre fuiste y te creíste un paso adelantado. Siempre rezagada, siempre resollando, siempre esperando que me esperaras, siempre debatiéndome entre observar tu espalda o mirar que no tropezase y me estampara la escasa sonrisa en el suelo de mis penurias.


Cargada de mis pesas personales, con el lema de "lo que no te mata te hace más fuerte" creía ser valiente, arrojada, una luchadora por querer siempre alcanzarte. ¿Y dónde quedaba? Me quedaba pasmada viendo como tú alcanzabas mientras yo simplemente tenía suficiente con vislumbrar, con quedarme siempre a las puertas de... a las puertas de pero nunca dentro, siempre en el extrarradio de tus ambiciones, de tus metas propuestas por ti para ti.


Gran idiota que pensaba que vivir por ti era vivir. He perdido mi tiempo, mis energías y la poca esperanza y confianza que me vinieron de serie. Lo he perdido pero ahora he ganado. Porque comienzo de cero sin contarte en mi lista de deseos, sin esperar ansiosa a que te vuelvas, sin rastrear tus señas de amo y señor, sin ser una can que no puede. Adiós y muy buenas, esta carrera de relevo nunca fue tal, siempre estuviste solo en ella con una carga que se creía compañera, con una carga que lo era porque no quiso darse cuenta de que no lo era. Tú eras mi carga, ahora me toca tirar una toalla inexistente y comenzar a crear yo mis propias marcas en el mundo.


Se acabó, sigue corriendo a todos los lugares que yo iré observando el paisaje que antes ignorara con mi andar nervioso, cabizbajo, oteando las distancias de tu entorno. Me toca a mí andar sola mi propio sendero.



------------------- Y el resonar de una risa sin complejos---------------------


14/9/10

Versos caprichosos

Ocurre que a veces
atisbo en tus labios
palabras prohibidas
de gestos extraños.


Palabras que mudas
buscan umbrales
donde asomar
y ser,
al fin,
brutales.


Ocurre que a veces
tus ojos traicionan
direcciones oblicuas
a intenciones vagas


Insanas locuras
en pasillos andantes,
mentes deformes
de castillos flotantes.


Ocurre que a veces
te sospecho ausente,
recluso volado en
tu mundo inquietante.


Quisiera asirte
de pies a cabeza
y amarrar tus cabellos
a mi cadera.


Quisiera borrarte
marañas enteras.
Todo tú [y tus dudas]
enredados, colgados
[en mis dedos]


Donde quedas
y donde quedo
quedaremos.



14 de julio en París, de Van Goh, 1886.






------------ Te llamaré. Aún espero que suene esa llamada------------

10/9/10

Dèja vu! Retorno a las letras huidizas

De vuelta a estos lares después de una ausencia bien larga. Pero llego llena de energía y con ganas de comerme el mundo a pesar de la amenaza de quedarme mellada y con cara de susto. Como siempre, yo no hago mil borradores y después voy subiendo sino que cuanto escribo lo hago justo unos minutos antes de publicarlo online aquí. Un método/sistema, un caos/invención, un crear/reinventar, un sino/azar interesante o eso quiero creer.


Me gustaría saber qué opináis sobre mi manera de escribir si no es mucha molestia escribir una frase más o menos sincera (más que menos) y espero que la musa de la inspiración me visite a menudo de modo que podáis opinar sobre bases sólidas/fundamentadas/medio seguras en la inestabilidad de una mente que viene y va despistada.