26/6/10

Con vosotros todo es grande y nada queda pequeño

Hoy ha sido un día intenso... he caminado la misma ruta una y otra vez pero no me ha importado, porque al final del camino estaban esos seres pequeños que, sin embargo, hacen mi existencia mucho más llevadera y la vida se convierte en una grandiosa experiencia cada día.


Gracias, a todos, a quienes no estábais físicamente pero sí en sentimiento, a aquellos que han estado sea de la manera que sea, la duración no importa... sois grandísimas personas, sencillas y llenas de defectos que me cuestan descubrir de tantas virtudes que emanáis , sea simplemente sentados en un banco, a veces charlando, otras callando... sois grandes porque sin necesidad de esforzanos nos comunicamos los unos con los otros, y eso, gente, es magia.


Porque en un mundo lleno de gente una puede sentirse, paradójicamente, terriblemente sola y necesitada de compañía, comprensión y apoyo. Vosotros sois un todo en uno, pero efectivo, constante, sin truco ni cartón. Y es que es impresionante encontrar personas con las que reír, enfadarse, hablar de tonterías o dar un giro radical y filosofar como si nada. Porque conocéis muchas de mis facetas -ni yo las conozco todas- y las aceptáis como si nada, porque convivir con vosotros es fácil y natural. Porque puedo ser yo misma, con mis buenos o malísimos días a cuestas. Porque sois una familia a la que siempre acudir.


Por todo ello, gracias. Nunca lo diré las veces suficientes, nunca os daré todos los abrazos merecidos y nunca me cansaré de vuestra compañía, porque somos uno sin necesidad de renunciar a nuestra individualidad o depender en demasía los unos de los otros. Porque incluso los momentos aburridos se convierten en memorias inolvidables. Porque simplemente sois y soy. Porque siempre lográis sorprenderme al descubrir que estoy al lado de gente extraordinaria, maduros conversadores o niños innatos, personas que piensan hasta límites insospechados o locos que rompen a reír por la estupidez más elemental.


Y es que, con vosotros disfruto de una familia ampliada. Podría explayarme pero me callo. Cuando os vea os las diré entre risas y abrazos, medio en broma y muy en serio. Porque soy una soñadora ilusa, una ñoña, una cambiante compañera... pero aún con ésas me acogéis siempre. Gracias (que se queda corto).



(Pincha en la imagen)



---------Y una risa se adivina en tus labios------




24/6/10

Dime

Dime que hay algo más que murallas
tras tus sonrisas,
que se esconden tesoros
tras tus reparos
y que encierras una joya
que espera ser
reencontrada.


Dime que el adiós fue sólo un
hasta luego
un tanto largo,
y que el último beso fue el preludio
de uno eterno.


Dime que la marca de tu anillo
sigue en el anular izquierdo
junto a ese lunar dichoso
que nadaba entre tus dedos.


Dime que las ondas de tu pelo,
cuando hilos de plata sean,
seguirán cubriendo mis sueños.
Dime que "lo siento" no es por lo pasado
sino por el futuro incierto
de dos seres que se saben
solitarios compañeros.


Dime, amor, que no te has ido
más que para descorrer la noche
y que otro sol nos ilumine
llevándose los reproches
y dejando la alborada
en un amor que atardece
naranja, triste, rojo y añejo.


Dime que el adiós no existe
y sólo quedan amores
penitentes
de ser demasiado felices
en su derroche.


Dime que fuimos pasado,
que somos presente
y que seremos poniente.


Siempre a tu lado,


el adiós es polvora
de la aurora.



Pintura de Henry Gerbex , pintor perteneciente al movimiento del Academismo francés.




------------------------- Y el tocadiscos suena en una estancia lejana-----------------------




22/6/10

Y pese a todo...

Y una sonrisa pintada
junto a una lágrima.
Y un te quiero olvidado
en el tejado.
Y una promesa que huye
de ser atrapada.


Y una caricia que tiembla
junto a la cama.
Y un engaño que lucha
por ser verdad ... endulzada.
Y una herida que sangra
subterránea.


Y un desayuno frío
sin tenedor ni cuchara.
Y un camisón arrugado
muere sin ganas.
Y una copa alta
tirada.


Y un abrazo quebrado
en la mañana.
Y una luz apagada
en la sala.
Y un labriego trabaja
tierras exhaustas.


Y una silla vacía
en la terraza.
Y un pitido insistente
en la ventana.
Y una camisa sucia
espera guardada.


Y una sonrisa pintada
junto a una lágrima.
Y un río que llega
y se derrama.


Y pese a todo...


Una mano clavada
en tu mirada.
Un amor que aprisiona
las malas caras.
Una música se escucha
cuando tú hablas.






-----------------------Suenan campanas en tus tacones-----------------------







20/6/10

Una joya espinosa

Lo primero de todo, al final de las entradas no veréis la opción de comentar -creo- así que, aunque no vayáis a hacerlo para evitaros la molestia -y gran esfuerzo- de tener que volver hacia arriba, os digo ya mismo que pinchéis al título de la entrada (en este caso "Una joya espinosa") que os redirecciona en un plis a la entrada con la ventana incrustada de comentarios al final de la misma. Igual habéis pinchado del blogroll por ser la última entrada y os ha direccionado directamente con la opción. De todos modos, lo constato para otras ocasiones en las que no veáis la opción de comentar.


Ya... perdonad las molestias.








Una entrada dedicada a un nuevo descubrimiento. Dino Valls. Inquietante pintor licenciado en medicina y cirugía, de origen muy cercano. No soy, ni de lejos, una entendida en artes, de modo que simplemente os daré a conocer lo que a mí, personalmente, me sugieren sus obras o lo que creo que busca transmitir -o así lo interpreto, repito-. Este zaragozano creció con la afición de garabatear y bosquejar para enseñarse a sí mismo las técnicas, y, más adelante hizo propia la técnica del temple de huevo. Ha hecho aún más y ha interiorizado y llevado a su terreno personal la técnica de los pintores italianos y flamencos de los siglos XV al XVIII al mezclar temple y óleo, ahí es nada.


Pertenece al movimiento de la nueva figuración, es decir, el retorno a la pintura realista frente a los movimientos de abstracción. Así, podemos ver en sus obras a mujeres hermosas con unos labios llenos, una mirada impasible que nos inquieta por su claridad, demasiado directa para no captar el mensaje. Y el adjetivo perfecto es ése, inquietante en su belleza y la luz clara que enfoca a los personajes dede una tragaluz en un día claro de primavera. Pero en contraste a la calma actitud de los personajes, a la indiferencia a su entorno, al estatismo de nuestros reflejos enmarcados se esconde un sentimiento de incomodidad ante sus obras. Hay algo que no acaba d encajar, es todo demasiado idílico, y ahí es donde Valls introduce elementos de una manera suave -como esa luz que se escapa para posarse sobre los protagonistas-. Hilos, finas agujas, una mano con los dedos cubiertos de capuchas personificadas, desnudos, formas extrañas, metaimágenes, unas marcas de mordiscos apenas esbozadas y un can asomando en el lateral...






Valls nos muestra un mundo con luces idílicas que nos muestran, sin embargo, un mundo tétrico lleno de jóvenes con pechos apenas incipientes y unos ojos nítidos que nos enfrentan la mirada, jóvenes que Valls ha imaginado y dibujado ya que no cuenta con modelos. Valls mezcla en su obra los detalles casi de fotografía, retratos muy reales, muy cercanos que me recuerdan, vagamente, a las fotografías de la tan demandada Jill Greenberg (por la fuerza de la mirada, por el uso de la luz y esas pieles nacaradas). Pero el mensaje, la intención, el contenido -que es lo más importante- de uno y otro distan mucho de ser similares. Mientras Greenberg se hizo famosa por captar un instante "único" - algunos se quejan de que abusa de la tecnología frente al arte de la fotografía de siempre, la de un estudio, cámara en mano, estudio de la composición y algunos paneles que acondicionen la luz- como dijera el gran fotógrafo Cartier Bresson .






De modo que Greenberg se dedica a captar personas reales -retrató a la mismísima reina de Inglaterra- y a "congelar" lo que les define mientras que Valls es un pintor que parece situar a sus invenciones en un mundo cerrado, concreto pero que se nos antoja abierto y etéreo gracias al uso de la luz. Una luz que pone de relieve que no podemos huir del cuadro, fascinante, que nos atrapa en esa belleza oscura. ¿Oscura? Conmovedora, pues ya se sabe que la belleza en su máxima expresión se ha relacionado en muchas ocasiones con lo maligno, lo oculto, lo quimero e imposible (sólo tenemos que echar la vista a un boom social muy reciente como son los vampiros, seres inmortales, perfectos, inmaculadamente bellos que seducen a sus víctimas con la sobrenatural belleza que irradian). Valls nos presenta la belleza femenina como inocente, parecen, como ya he dicho, apenas jóvenes salidas de la pubertad.






Lo que me llama de este pintor es que con apenas insinuar o en composiciones más creativas nos provoca un estado de sospecha, estamos ante un cuadro que se nos aparece como llave a un cuarto lleno de secretos, a un mundo alternativo (dos puertas con unas cuantas fotos clavadas de un ojo, un pezón... sencillas. Mezcladas con detalles de una zona de piel con puntos, unas pinzas... de un modo que se equilibran, no tropiezan y solas no nos dirían nada). Valls parece guardar en sus obras esa belleza que las viejas casonas victorianas tienen y que, sin embargo, cuando permaneces más de unos apenas 30 segundos mirándolas, acaban por emitir una energía turbadora.






Llevándolo a mi terreno, nos convertimos en Fanny Price de "Mansfield Park" (obra de Jane Austen) y, a través de un castillo vislumbramos recovecos que nos engañan. Valls construye así un mundo entre onírico y kafkiano, un mundo de saber estar y de armonía que descoloca los esquemas. Dino Valls, vecino cercano, nos abre la mirada a su paraíso particular.






Para más información, y si te ha gustado, nuestro querido zaragozano tiene una web oficial donde puedes ver dónde expondrá, libros que lo citan y, por supuesto, ver las demás obras. Yo, por mi parte, pienso seguirle la pista. Si te has quedado con ganas de más, aquí lo encontrarás.

Acurrucada una urraca


Dime dónde escondes tus heridas

y de dónde vienen tus pisadas.
Dime por qué callas y me miras

mientras cruzas los dedos a tu espalda.


Dime, tímida criatura, niña solitaria,
dónde has dejado tus muñecas de porcelana.

Dime, tú, ojos de búho y alas de hada

dónde te han marcado las anillas

sus mordeduras dentadas.



Pequeña, arrinconada, sal de tu esquina oscura

y de esas cuatro paredes enlutadas.
Deja atrás los negros y grises de la amargura

y esos suelos desconchados de aristas cruzadas.


Tus pies caminan sujetos de espadas
que toman el puño de tu rabia insana.



Niña, despierta, corre y avanza.



Pequeña budha mística asolada,
dime, dónde quedaron las batallas
y la paz de tu faz blanca y rosada.
Baja de las quimeras, de las borrascas.
apoya esas dos plantas en mi pecho

y déjate acoger por mi inmensa nada.



Niña, despierta, corre y avanza.






---------------El timbal de un seno, el tambor de un pecho izquierdo-----------





Chapeau loves men, men´s love, melon. Chapeau melon.




Un sombrero desfila por las calles de Montmartre,
encopetado, alto
en medio de bombines anodinos,

grises hongos en lo bajo.


Marcha con ritmo propio
pluma arriba, pluma abajo.
Un señor sombrero
de los que hacen
que las solapas
se descosan
y silben piropos
entre costura y costura.



"¡Quién fuera pluma en lo alto!"

"¡Quién rodeara tu emplumado!"
"¡Quién fuera el hilvanado de esas alas descaradas!"


Y el sombrero alza el vuelo
llevado por un viento caprichoso,
ondeando su victoria en su danza
y convirtiéndose en cometa.


Y es que los sombreros, señores, también aman.





-------------Y un sombrero con complejo de paraguas -----------



Dos en la noche

Adormilada me asomo a tu ventana.
Apareces entre brumas y montañas.
Balbuceas entre sueños una nana,
bebé adulto acurrucado en tu almohada.


Cansada sonámbula, ninfa errática, me mecen
las nieblas de la noche helada.
Ya llega el día y la noche se ausenta,
abres tus ojos de sabor a menta.


Mañana es pasado y pasado mañana
seré de nuevo tu espía soñada.
Pasado el día, a mediodía
vagamente recordarás... una cara inclinada.


Y allá en la colina de un monte olvidado
con las nubes de prado y la luna de lago
tumbada en un manto de espliego y romero...
te espero.






-----------------------El roce de una sábana contra tu espalda apenas tapada-----------------------




19/6/10

Villa Ghetto Land

Would you like to go with me
Down my dead end street
Would you like to come with me
To Village Ghetto Land


See the people lock their doors
While robbers laugh and steal
Beggars watch and eat their meal -- from garbage cans


Broken glass is everywhere
It's a bloody scene
Killing plauges the citizens
Unless they own police


Children play with rusted cars
Sores cover their hands
Politicians laugh ad drink -- drunk to all demands


Families buying dog food now
Starvation roams the streets
Babies die before they're born
Infected by the grief


Now some folks say that we should be
Glad for what we have


Tell me would you be happy in Village Ghetto Land


----------------------------------------


¿Te gustaría ir conmigo
abajo a mi callejón sin salida?
¿Te gustaría venir conmigo
a la Tierra de la Aldea Ghetto?

Mira a la gente cerrando sus puertas
mientras los ladrones roban y ríen.
Unos mendigos miran y comen su comida -de basureros.

Cristales rotos por todas partes,
es una escena sangrienta.
Matando plagas los ciudadanos
a menos que tengan a la policía.

Los niños juegan con coches oxidados
las llagas cubren sus manos
Los políticos ríen y beben -borrachos a todas las demandas.

Las familias compran comida de perros ahora.
La inanización deambula las calles.
Los bebés mueren antes de nacer
infectados por la pena.

Ahora algunos dicen que deberíamos estar
contentos con lo que tenemos.

Dime, ¿serías feliz en la Tierra de la Aldea Ghetto?

El gran Stevie Wonder.




-----Pies descalzos corren sobre unos cristales rajados, se oye un disparo... y ninguna sirena-----




Musa de la música enlutada



Las cuencas de mis ojos son los ceniceros de tus restos.



En un bosque perdido la luna gira hasta convertirse en una vieja decrépita que ríe desdentada.


Se oye un aullido de pena.
El cielo se viste de luto por tu ausencia.


Jirones de nubes desgarradas, gasas que taponan el infinito cubriendo la cúpula para tus pies helados. Frágil que siempre fuiste, niña menuda, ahora yaces con los labios morados. Tus ojos son la fuente de mis penas, ahora silenciosos, sordos, solitarios. Dos faros se han apagado para siempre. Veo una sombra deslizarse y escucho crujir los huesos de los muertos. Todo gira y cambia el escenario. Tú danzando con tu leve vestido de telarañas. Y yo. Y yo mirando.


Un hada caprichosa se asoma al espectáculo. Sobrevuela nuestro fallido suicidio, porque tú has muerto pero me has abandonado. Miro al hada. Bellamente oscura, con ojos saltones y una boca pequeña. Sonríe. Sonríe. Sonríe. Sonríe y se ensancha el capullo de su boca hasta convertirse en una enorme en la que asoman colmillos, los ojos se expanden y se aplanan, las alas de embrutecen y crecen, las piernas se encorvan y pliegan, el tono de piel se oscurece. La cabellera cubre su cuerpo desnudo a la luz de la vieja desdentada. Y surge de un huso enmarañado una extraña criatura.

El hada ha renacido en fiera.
Alza el vuelo y nos deja a oscuras
con su sombra.


Un búho ulula a lo lejos. Te caes de mi regazo al suelo. Te encharcas de los restos de la lluvia. Tu blanco e inmaculado vestido, con apenas unas gotas de carmín en los extremos de la manga, se vuelve beige. Alzo la mirada, las estrellas se esconden tímidas a mi llamada.

Un escarabajo cruza el suelo.
Una cigarra se silencia.
Y tú yaces, marioneta rota,
en mis brazos.





Bailarina
con caja y sin música,

ya no giran tus pies
y te cubren las vendas
de la mortaja.

Bailarina inválida de vida
las flores te acompañan adornadas
de crespones y condolencias
falsas.

Bailarina chiquita
te nos fuistes

con un riego de rosas

y un ala
afilada.






----------------Un chillido rompe la noche---------------



Marea sin pleamar

Y encallarme prisionera
voluntaria
mientras tú caes, rendida
la batalla.
Y enredarnos como uno,
dúo lira,
tocando a un son la melodía
callada.
Y llevados a brazos del viento
y de la marea,
navegar las pasiones de un romance
que sabe a algas
y a velas.

Recorrer el mapamundi de tu vientre
mientras me dibujas
en zonas prohibidas.
Perderme
para descubrir tus recovecos.
Y, como un arpa con sus cuerdas,
yo me dejo tocar por tus dedos,
arqueada por un arte
que huye de verguenzas
y de pudores.





--------------------------------------Cuidado con el canto de las sirenas----------------------------------------


La vieja y las palomas





No os perdeis mucho con los subtítulos en francés y el audio en inglés, creo que se entiende muy bien lo que dicen -sobre todo la mujer, que exagera mucho al pronunciar, de todos modos en youtube podéis buscarlo si queréis verlo subtitulado o si no tenéis veoh instalado y no os deja ver la versión completa-. Yo he insertado veoh porque me gusta bastante más, sobre todo para ver películas clásicas, animación y cortos encuentras bastante y merece la pena verlo de seguido y con bastante buena calidad. Bueno, dejando aparte mi bombo a veoh -parece que me paguen por promocionar la web, justifico el porqué de insertar veoh y las opciones -youtube- si no podéis verlo bien.


Sigamos. Aquí tenemos un corto de animación de 1997 , es decir, hace unos trece años, de Sylvain Chomet. ¿Quién es Sylvain Chomet? Y ... y si digo "El ilusionista", ¿os va sonando?, ¿tampoco? pues este señor es el director de "El ilusionista" y de la película "Paris Je t´aime" y de otro largometraje de animación que tengo pendiente: "Bienvenidos a Belleville". Tiene un estilo de dibujo que, aunque no es "bonito" tampoco te echa para atrás. Y lo que es la historia de este corto es... genial. Tiene esos ingredientes que me encantan, humor negro, thriller, una trama sencilla, casi anecdótica, un ritmo simplemente fabuloso y un desenlace que merece la pena pues no te deja indiferente. Además, está el mensaje. Como muchos dicen, el evidente contraste entre los turistas y las palomas con el mendigo protagonista. Vamos, una pequeña joya animada que bien merece esos 22 minutos que dura.


Pues nada, no digo más, simplemente dejar este vídeo y una entradita más compartiendo mis pequeños descubrimientos. Espero que lo disfrutéis.

18/6/10

S-ill-en-core Ciao coeur

Lo cierto es que cada día te comprendo menos. Estás ahí, de pie, sin tan ni siquiera dignarte a mirarme. ¿Qué te pasa? ¿Dónde se esconden todos esos sentimientos de los que presumías? Me engañaste, me prometiste amor y esperanzas, y aquí estoy, echada en el sofá, echando barriga y echando canas. Y poco menos y echo lava por la boca que antes besaras, y poco más -pues no haces nada- y te echo de casa. Pero no puedo, será por esta estúpida lealtad ganada a base de convivir y de compartir esos escasos buenos momentos que sujetan una pila de platos sucios y de pañales y de madrugadas de arrumacos. No soy capaz. Cobarde. No sirve la excusa de los hijos, que crecieron y se fueron cada uno a una esquina del mundo, con llamadas intermitentes de clónicos informes: "estoy bien, mamá, no te preocupes", "el trabajo va como siempre, con un jefe que se caga en todo y faena para rato", "¡acabo de conocer a un chico fantástico!, pero no creo que vaya en serio...", "en las próximas vacaciones os visito, ahora no puedo, de veras..."... Ahora no puedo... Y yo detenida en el limbo del deber y de una angustia a destiempo por huir, por descubrir ese mundo estresante e incierto que mis hijos están viviendo. ¡Quién fuera joven y pudiera llevar esas ropas ajustadas, o ir de viaje! Antes no se podía viajar, era demasiado caro. Antes no podías decir que no iba en serio, o te ponías en evidencia. Antes... antes yo te amaba, pero ahora no y te mira más que con pasión, con compasión. Porque has envejecido, como yo, pero mal. Esas entradas que antes te hacían interesantes se han ido comiendo el terreno de tu cabello, los ojos antes grandes sobresalen demasiado asustados en una cara delgada, muy delgada, angulosa y en la que reina una nariz aguileña. Tus cejas también han pasado de ser pobladas y profundas a ser bosques ventosos demasiado evidentes, tan evidentes que insultan la mirada. Tu boca antes apenas carnosa, de corte muy masculino ahora no es varonil sino severo, con un rictus serio y de amargura. Tienes el cuerpo encorvado ya que siempre fuiste alto. Pareces, en definitiva, un olmo hendido por su mitad, caídas todas sus hojas, un gallo desplumado que cacarea en vano.



La princesa Tarakanova por Konstantin Flavitsky.



Yo también he cambiado, y cuando me miro en el espejo no me reconozco para nada. ¿Dónde fueron los ojos bonitos, almendrados, ahora reducidos a dos canicas? Y la boca, ¡Dios!, esa boca mía tan hermosa que los volvía locos, llena, jugosa, irremediablemente coqueta aun desnuda y sin brillos que la resaltara, tan bien dibujada y con su forma de fresa jugosa, dispuesta a remojarse en una copa de champagne o en otra boca. En cuanto a mis pómulos, han caído en dos colgajos tristes a lo largo de dos surcos en torno a mi boca. Esos pómulos orgullosos, casi de indígena, altas colinas que me daban un aire exótico. Y la nariz, qué peculiar nariz, imperfecta en su perfección. Nunca me gustó pero decían que me daba carácter. Una nariz con un pequeño bulto en la mitad de su camino, levemente respingona al final. En conjunto no era muy atractiva, con un cuerpo demasiado mediocre, sin curvas demasiado evidentes o una alta y glamourosa figura. Pero era joven. Y ahora no.







Aparto la mirada del espejo y la vuelvo a fijar en la televisión. Vaya, echan unos programas curiosos de teletienda. ¡Cómo si esos aparatejos del tres al cuarto funcionaran! Aunque una vez llamé a una pitonisa de ésas... bueno, he caído dos veces, otra llamé a un concurso de los de que tienen la palabra casa y nadie lo adivina... Vaya, he sido tonta también, una estúpida. En el fondo siempre he sido bastante de aquella manera, una infeliz buscando en las ofertas baratas soluciones fáciles a precios de stock. Siempre he ido a lo fácil. Por eso quizá me casé. Era la vía rápida, la más cercana y la que todas usaban. Al comienzo todo era maravilloso, tan nuevo, pero después, como pasa con los juguetes, la novedad pasa y bien el juguete ha perdido todo tu interés o se ha roto o sólo lo volverás a recordar de casualidad, al toparte con él detrás del sillón con mil cosas más que cayeron y fueron acumulando polvo. Vamos, que el amor y el matrimonio no fueron lo que esperaba. Amé brevemente, quise un tanto más y fui y soy amiga más que amante. Lo cierto es que no sé si él me ha engañado, parece siempre tan sosegado y dueño de sí mismo... Una vez sospeché, llegó a casa tarde, borracho, me dijo que había ido de cena con la empresa y que no me había podido avisar porque no había cabinas por ningún lado. Yo entonces estaba en mi fase de querer, el amor y la pasión habían escapado, los niños eran adolescentes, pero me aferraba a la idea de que si vivíamos juntos al menos teníamos que respetarnos y, como solaje del amor, querernos. Porque querer no es lo mismo que amar. Amar es la locura de entregarse por entero, de que el sexo sea casi una comunión del uno con el otro, una sensación de unión casi total, perderse en la mirada... O lo que es lo mismo, ser la amante. Eso es amar. Pero la seguridad, la rutina y las disputas tontas, el desencanto de perder el misterio de saber si al día siguiente lo verás al lado de tu cama, descubrir esas zonas secretas que antes imaginaras, la pérdida de intimidad con los niños, la energía que gastas en que todo vaya bien. Todo eso agota. Sí, en esa época que me hubiera engañado me habría herido en lo más profundo. Quizá entonces habría sido capaz de dejarle, de llevarme a los niños y dejarle. Pero no me ha dado más motivos de sospecha, y ya estoy mayor para aventurarme al ciclo de amante-prometida-esposa-amiga-extraña.






Mis pensamientos se detienen un momento.


Se acerca a mi lado y se sienta. Me pregunta que qué estoy viendo. Le respondo "si lo puedes ver, ¿para qué preguntas?". Me mira extrañado por mi brusquedad. Yo también estoy sorprendida, nunca he sido arisca aunque sí discretamente fría en mis enfados. "¿Qué haces, qué haces, qué haces?". Entonces él se vuelve, me retira un escaso mechón de la cara mientras yo sigo con la mirada fija en el televisor, como si nada hubiera pasado. Él se me queda mirando, y, finalmente, fija también la mirada en el televisor. Echan un anuncio de compresas contra la pérdida de orina. Acaba y le sigue una en la que un globo se escapa al vacío. "Ésa es nuestra vida, se escapa sin darte cuenta, con el helio impulsándola, como el amor, y cuando se acaba el efecto no queda sino la caída". Mientras, él ha deslizado, como siempre, el brazo sobre mis hombros, como aquella vez que, como en una típica escena de película, en la primera cita me rodeara para robarme un primer beso. Yo sigo tensa, con la mirada al frente. Sigo dándole vueltas a la vida que se ha escapado y que se me escapa, dándole vueltas a las oportunidades. La vejez me está volviendo huraña y una melancólica renfunfuñona. No, no es la vejez, es pararse a pensar en los pudo ser... Él me acaricia el hombro, una caricia automática. Me dice, "no te sientas sola y te calles, son muchos años de silencio, dime algo, ¿en qué piensas?... Hace tiempo que siento que te he perdido, y tu respuesta de antes me ha hecho pensar en todas esas veces que sólo decías sí o no. Dime algo, cuéntame algo, ¿se ha muerto el vecino?, ¿han dado una noticia graciosa mientras iba al médico?. Sabes, me ha dicho que tengo cáncer de hígado, debí hacerte caso cuando decías que no bebiera... ¿Recuerdas esa vez que llegué borracho?, ¿que te dije que no pude avisarte?, estuve a punto de serte infiel, pero no pude, recordé todos esos recuerdos que hemos compartido. La verdad es que no fue una buena borrachera, en vez de alegrarme me dió un bajón, de eso que los jóvenes llaman "chungos", ya me entiendes... Cuando llegué a casa fingí estar más borracho de lo que estaba, y tú, confiada de mi inconsciencia, estabas hecha una furia, pero apenas se te notaba, respondías tan fría e indiferente... Menos mal que son muchos años, me he dado cuenta que te hice daño. Muchos años, en los que te he notado cada vez más fría, me pregunto... Me pregunto si te arrepientes de haberte casado conmigo, de mí, si te he decepcionado todas estas décadas juntos... Me pregunto qué piensas cuando me dices sosegadamente, con la mirada baja "pásame la sal" ", calla un segundo y sonríe, "aunque con la tensión ya casi no me dices eso, ya sabes, estos médicos, que si colesterol, que si la tensión, y ahora, cáncer de hígado. Cuando me lo ha dicho lo primero que he recordado es esa vez que volví como una cuba. Porque me dí cuenta de que te amaba, y porque ví en tu mirada que tú me querías y que te había hecho daño. Estuve a punto de acostarme con una, pero no pude. Te he amado de una forma extraña, nos hemos amado de una forma extraña, ¿no crees?". Me mira, yo sigo con la mirada fija en el televisor. He de contenerme, él se está derrumbando, alguien ha de ser fuerte.







"No me miras, quizá es que yo he amado de manera extraña y tú, quizá... " Parpadeo, incómoda, yo quizá... ¿quizá...?. "¿Ha llamado ya el pequeño?", me dice. Vuelvo la mirada, un instante breve, eterno, le cojo la mano que acariciaba mi hombro derecho, y vuelvo a mirar a la televisión. "No pasa nada, se lo diremos más adelante, si es que realmente es tan malo", le digo. "Tú siempre tan optimista", me dice. Acaba la película de la tarde, "Kramer vs Kramer". Lo miro levantarse e ir a la cocina a por agua para tomar sus pastillas de la tensión. No, no es un olmo hendido y sin hojas, es un olmo regio y con las vetas sabias de la edad. Me levanto. Voy hacia la cocina. "¿Dónde has dejado las botellas de agua que compraste el otro día?", me pregunta. "Donde siempre han estado". Ésa es la respuesta.


Me miro al espejo, y me acaricio los labios, sonrío, ha sonado el teléfono. "Mamá, ¡me caso!, ¿recuerdas esa chica de la que te hablé?, bien, es fantástica, como tú, seremos tan felices como fuisteis papá y tú", yo callo, miro hacia la cocina, me retoco el escaso flequillo blanquecino. "¿Mamá, me has oído? ¡Me caso! Dile a papá que se ponga, anda, sé buena y dime felicidades de paso". "Tu padre está en el baño, ¿sabes?, no recordaba dónde puse el agua y le he respondido que donde siempre". "Mamá, divagas... ¿no me vas a decir felicidades?".Callo. "Sabes, amar, querer y compartir el día a día son lo mismo, y al final del día no hace falta que sepáis todo de cada uno, ni que todo haya sido perfecto, tendrás dudas, tendrás altibajos pero habrá merecido la pena. Como siempre", sonrío y miro hacia al baño, por si sale su padre y pasarle la vez. "Mamá, no me has dicho felicidades pero estás hablando como una consejera matrimonial", bufa, "ya sé que no todo será perfecto, pero ¿sabes?", acerco el teléfono aún más, "me estás hablando por primera vez como a un adulto, de tú a tú", rompe a reírse a carcajadas. "Es que eres un adulto cuando amas, ya no eres sólo tú". "¿Y papá? ¿se pone o no?". Pego un grito. No responde, igual se ha desconectado el audífono. "En serio, mamá, a ver si se ha desenchufado el audífono, el muy cabezota no es tan mayor como para llevarlo y bien que se lo quita el muy cabrito cuando puede...", se echa a reír. "Después te llamo, ¿vale?, voy a ver a tu padre a ver qué pasa", oigo un gruñido de queja, mi hijo siempre ha sido un impaciente y un tanto egoísta con sus amores. Cuelgo y voy hacia el baño.


Asomo por la puerta, no está. Subo las escaleras hacia nuestro dormitorio, en el que hay dos camas separadas. En una de ellas está tumbado él. Me asusto. Me acerco corriendo, parece estar frío, plácidamente sosegado, le tomo el pulso... Está vivo. Está vivo. Está vivo... Lo está, ¡gracias a Dios! Lloro, por el remordimiento de haberme arrepentido de mi vida, por haber ambicionado ser una joven descarada, por rechazar para ello a una vida entera con un marido distante pero fiel, con unos hijos que son independientes, por mi propio aislamiento voluntario... Lloro porque no me he hecho comprender, por esa confesión de mi marido en el sofá ante unos tristes anuncios y mi silencio de respuesta. Lloro por la vejez de ambiciones marchitas. Se despierta. Me mira, parece comprenderme. Se alza y acabo recogida por sus hombros. Recuerdo esa vez que supe que estaba embarazada, esa vez llena de sorpresa, confusión y, finalmente, alegría. Esa vez me arropó en sus brazos y me dijo que me casara con él. Me levanto. Él parece apenado, se mira el hueco de los brazos que antes me sujetaban. Voy hacia la puerta, la cierro. Me aproximo a mi lado de la cama y apoyo las manos en la cubierta, la empujo. Él sonríe. Y ahora sí, me tumbo a su lado, cerca, muy cerca. "¿Recuerdas cuando a los 15 años te bañaste en el río por la noche y por casi te ahogaste?, menos mal que yo estaba espiándote, ¿qué habría sido de ti sin un mirón a la zaga en un verano caluroso?", nos reímos. "¿Y recuerdas cuando perdimos las alianzas justo antes de la boda?, tú estabas de los nervios y yo estaba furiosa", "sí, y al final las tenía tu sobrino, el pequeño, que iba a ser el portador", gruñe entre dientes, como su hijo menor suele hacer, "por casi lo matamos". Seguimos tranquilamente uno junto al otro, rememorando. "¿Dónde estabas esa vez que te busqué durante la fiesta de tu hermana?, me preocupaste, y después apareciste de la nada a mi lado, sonriendo y con una gran copa en la mano". Callo, había estado con un ex-pretendiente de la infancia, a punto de haberme perdido. Simplemente le respondo, "estaba donde siempre, a tu lado aun cuando no me veías o yo te veía a ti".


Al fin y al cabo, no hemos de saberlo todo el uno del otro. Basta con estar juntos, unidos por un lazo rojo.







----------------------------------------------------Frases-------------------------------------------------------

  • El silencio es la conversación de las personas que se quieren. Lo que cuenta no es lo que se dice, sino lo que no es necesario decir. Albert Camus.

  • Si penetramos en nuestro propio silencio y tenemos valor para avanzar en la soledad de nuestro corazón, llegaremos hasta la luz, más allá de las palabras y explicaciones. Thomas Merton
  • A veces, el silencio es la peor mentira. Miguel de Unamuno
  • Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos. Robert Fripp
  • El silencio es como el viento: atiza los grandes malentendidos y no extingue más que los pequeños. Eddie Constantine


--------------------------En medio del silencio, un grito que se declara------------------------



S-erena

Una gota de arena que se transforma a lo largo del tiempo en una lágrima.

Una anodina,
olvidada,
marginada,
camuflada,
secreta,
discreta,
refugiada,
ignorada,
amada
diminuta viruta de arena.





Una minúscula partícula de entre tantas. Un granito de arena que viaja a través de la brisa para posarse, brevemente, en tus yemas. Una nada invisible repleta de alas. Un puntito en el aire indetectable. Una gema que sólo se desvela cuando alguien se molesta en observarla, bien con lupa en mano o con sus ganas. O cuando el sol apoya la cabeza en la almohada. Una pulgarcita surgida de las olas que emerge en una montaña de ambiciones extrañas. Enana criatura que nada entre las aguas de la playa.

Pequeña, pequeñita mecida por las algas.

Nano milagro de la naturaleza, que crece y se amontona formando fortalezas. Micro ser que arremete contra la marea,aunque en el camino se pierdan las almenas.

Redonda, elíptica, cuadrada,
áspera, suave, pulida,
áurea, terrosa, blanca
levedad de un ser que escapa
entre las manos que intentan atraparla.

Y en los recovecos de una cala, en la cueva marina de un hada, entre los senos de una sirena, entre los corales submarinos, en la espuma de una ola, en el palacio de madera con un asta desgastada, en tu mirada madura un granito de arena que corre de un lado a otro hasta llegar ante ti convertido en un hermoso óvalo de experiencias que brilla, según lo mires, con los colores de toda una vida.


Hagamos una montaña de un granito de arena
y subámonos a ella
para ver el amplio océano extendido ante nuestra mirada
y gritar un himno inventado
por el descaro de la alegría.


---------------------Y que una caracola te susurre sus secretos---------------------


16/6/10

Arena y música

Hoy os traigo una mini entrada, con un vídeo animado con arena -me encanta cómo fluye una imagen a otra de manera suave, continua, deslizándose visualmente- y una música con una letra sencilla, equívoca. Espero que esta simple entrada os guste.
Os deseo lo mejor.

11/6/10

Desvaríos

El asfalto parece ondular dibujando un mundo marítimo en tierra seca. Por los poros del lomo de un elefante caído en desgracia, tumbado perezosamente en medio de la urbe, huyen vapores de humo industrial. Los edificios laten siguiendo las palpitaciones de un calor que agobia y estrangula. Se pasean larguiruchos peatones portadores de maletines anodinos y las rayas de cebra se quejan, resquebrajadas sus figuras aplastadas bajo el maltrato de unos pies aprisionados aún sin hebillas. A lo alto el cielo, antes infinito, se percibe como cúpula limítrofe. Se vuelven las cabezas bamboleando, enlatados meretrices que sentados dormitan acunando sus agónicos deseos. Las calles se entrecruzan desviadas, en una maraña de señales que indican a cada paso qué hacer o no hacer. Puestos frenéticos que se mueven, arrastrándose en busca de un cliente que venda sus principios por condones estériles de amor. Los gatos maúllan con costillas atravesadas y se recuestan en tapas de basura llenas de recuerdos olvidados. Un viejo se hurga las entrañas mientras que un joven patea sus ilusiones semiatadas. Allá a lo lejos una elegante figura, te acercas y te miran dos cuencas de ojos fijadas en una maniquí disfrazada. Sientes que se hunde el suelo entero, y abajo se ven tubos que sangran, subsuelo matriz del ser. Llueve líquido amniótico que ralentiza los pasos de los sonámbulos. Cae la noche y las luces de neón bañan el lugar de sombras y miradas.






--------------Y el chirriar de un cristal contra tu mejilla------------


10/6/10

Para la melancolía

Redención caduca


Caminaba en la penumbra,

casi a ciegas.

A tientas escarbaba sombras

malogradas.

Tropezaba, torpe paso,

con mis ganas

de comerme las murallas,

de saltar la balconada,

de abrir hasta dolerme

unos brazos famélicos

de hambre y ganas,

de encontrarme y estamparme

con tu boca ahogada.

Porque quisiera ser

sacrificio,

explosión suicida

que me llenara

de ficticios agujeros negros

que te succionaran.

Caminaba

con la mirada vendada

como aquellas

menudas damas

torturadas

de vanidad, convenciones

y creencias insanas.

Oscurecida mirada retorcida,

momificada ruta

sumergida

de trabas.

Un paso, dos, tres acaso

eran la ilusión

de un anunciado fracaso.

Caminaba flotando

por mis errores,

punzantes agujas oxidadas.

Y en el aire buscaba

tu mirada

como quien busca agua

y no la halla

en medio de dunas jorobadas.

De puntillas besaban

la punta de mis dedos

el suelo que tú antes

deambulabas.

Y a gritos ondulan

mis desgarros

y rompo vestiduras

por tus abrazos.

Se pierden en el abismo

estos besos callados

y las palabras sinceras

que antes callara.

Viajar en el tiempo

y el espacio,

reencontrarme con un yo

tonto y pasmado,

y comerte atragantándome

de risa,

mientras mis pestañas

aúllan en código morse

que te amo.

Que te amo.

Que he huido

para reencontrarte.


------------------Y al ritmo de una lágrima cayendo, la lluvia repiquetea-----------------



6/6/10

Amor en singular

Camino insano de amarte
demasiado.
Pero tú
no lo sabes,
buceador de pensamientos
lejanos.
Ojalá pudieras volver
la mirada
de la fría mesa a mi cara
incendiada.
Si pudieras tan sólo...
mirarme, verme
no a través de ventanas crisálidas,
rotas y empañadas
de sal y agua.
Pero huyes
de la realidad y de las pasiones,
refugiándote, tú, canalla,
en los inciertos futuros
de una ausente
mañana,
que continuamente
escapa.
Adelanto la mano. Tiemblo
del miedo a un rechazo
destructor
de mis recién cosidas
esperanzas.
No, no quiero gimotear
ni suplicarte una caricia,
mínima señal
de tu consciencia,
reconocedora de mi
existencia
en ti.
Pero es duro fingir ser
fuerte
cuando el silencio te ahoga con
su indiferencia, y
los malos gestos
se acumulan hechos fardos
a tu espalda,
con los pliegues
-de la edad, de la culpa,
del engaño-,
en la mirada cargándote
de mal saña.
Es difícil fingir que nada,
absolutamente nada,
pasa en las sucesivas rutinas
mortuorias
de un amor que des
fa
lle
ce
boqueando
su propia sangre
encharcada.








----------------------------Al son de las palabras se escucha una melodía----------------------





P.D: sé que tengo el icono de Creative Commons pero nunca viene recordar mal que, si queréis reproducir total o parcialmente lo que escribo, por favor, contactad conmigo antes o dejar un comentario. No niego compartir pero sí que no se reconozca de dónde proviene -por ejemplo, enlazando-. Muchas gracias, espero que este recordatorio no os haya estropeado la lectura. ^^.

Comienzos deshilachados

Cuando faltan las palabras...

No sabíamos de nada: Ni tú ni yo. No sabíamos de nada y sin embargo... supimos al momento qué era lo que nos pasaba.
Qué duro es callarse las palabras y aprisionarlas en los puños, qué duro y qué cobarde morderse los labios, ensangrentándolos de escarlata y de silencios incómodos y de deseos callados y de pura rabia mal contenida.

Estalla. Buscan las ideas cualquier recoveco inconsciente por el que huir, sin lograrlo. Estalla en tu cabeza el instinto de dejar escapar lo que guardas. Pero te quedas inmóvil, estatua. Si pudieras por un instante olvidar cuanto aprendiste en la escuela de la prudencia... Pero ni él ni tú adelantáis un paso, ni cruzáis una mirada ni, por supuesto, un abrazo.

Y pasa el segundero de las oportunidades robando lo que era vuestro pero que quedó en los ojalás de la inexperiencia.


Con sólo cruzar nuestras manos...

Tímidamente adelantas tu mano y rozas la mía, como con miedo de que vaya a desaparecer. Yo te sonrío, te indico con mis labios entreabiertos unas palabras. El fulgor pasa por tu rostro y bajas la mirada. Me vuelvo entonces descarada: Ahora soy yo la que adelanta mi mano a la tuya, la que acerca el rostro lentamente hasta que nuestras miradas se cruzan bajo un mar de cabellos. Te tomo las mejillas en el cuenco de mis manos. Estás ardiendo de vergüenza, o acaso de otra cosa. Yo te sonrío, esta vez tiernamente y sin timidez. Cuando al fin alzas la mirada la tienes llena de intenciones pero todas ellas calladas. Yo te miro, te observo y te bebo con mis ojos sin saber cómo guiarte más a las acciones. Dudas. Dudo. Dudamos. ¿Qué hacer frente a un amor tan tierno más que apurarlo?¿Qué más dan los deseos fieros frente a la entrega entera? Y estallamos de albores y nuevos comienzos, mientras nuestras manos se estrechan bajo la mesa.


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No me apetece pensar

No me apetece pensar en las penurias que nos depara un futuro incierto,
ni siquiera en los ayeres certeros como dagas.
Simplemente, no me apetece estancarme en aguas turbias
de sinsentidos que encarcelan las ganas.
No, no me apetece apeatonarme en las dudas existenciales
canallas, ni en esas inquietudes que nacen tempranas.
Me apetece flotar en las entrañas de mis orígenes, perdida
loca encontrada en sus delírium trémens con canas.
Quiero huir y encontrarme al mismo tiempo
en medio de un caos que se adivina armonía.
Quiero sentir que vivir es transcurrir
sin detenerse en los charcos de barro
ensuciándonos, transeúntes
de sueños e ilusiones vanas.


-----------------------------Siluetas de palabras dibujan una canción---------------------------




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2/6/10

Retazo inacabado

Camino y veo que todo se mueve, lleno de vida alrededor. Alzo la mirada y allá hay una pista de baile infinita, inmensa, llena de figuras huidizas, de damas espumeando elegancia y gracilidad, de animalillos caprichosos que flotan a su antojo.Giro y giro sin parar, sin poder dejar que la risa, jubilosa y chispeante, salga de mi garganta y se haga delicias en mis labios húmedos de excitación.

Colores por todas partes , colores vibrantes y transparentes, saturados, acaramelados dulces que te tientan en su máxima expresión, que te llaman al éxtasis visual, a que la vista se regocije en ellos. Los pies libres revoloteando sobre las calzadas, pisoteando las crujientes hojas, tamborileando con el suelo como su teclado, ah la libertad de saltar y encabritarse como un animal libre. Y camino, sigo caminando, nada me detiene, todo es infinito. Mire hacia la grandiosa pista de baile de arriba llena de blancura y de colores amables y tiernos o mire hacia el gris asfalto. Qué más da que sea gris, transformémoslo, dejemos explotar la imaginación que hierve en nuestro interior. No es gris, no, es color plata veteado de grietas sabias. Y a los costados, a mi lado, justo al alcance de mi mano, me acompaña la naturaleza en sí. Es infinito, infinito.

Y vuelo, y brinco y bailo, sin seguir ningún compás ni ningún ritmo, tarareando canciones aún por conocer y riendo como una loca desvalida y recogida por el mundo entero. Una loca que ve la verdad en cuanto mira. Maravillosa locura que traduce los colores grises en irisados. Qué aire más fresco y qué delicia caminar sin rumbo por el simple placer de sentirte en el mundo, de sentir el suelo burbujeante bajo tus pies danzarines, y de extender los brazos cuan largos son abarcando el aire y al mundo, como queriendo darle a entender que eres consciente de tu existencia y de la suya, de que lo amas y lo quieres abrazar y acogerlo como él te ha acogido a ti. Oh, no nos detengamos nunca, caminemos gozando de cuanto hay a nuestro alrededor, regocijémonos mientras el camino aún se nos ofrezca por delante, qué culpa hay que sentir por ello.

Pero después del éxtasis llega un momento de calma, de renacimiento, de huida y de reencuentro. Llegaremos al final del camino quizá no tan llenos de vigor pero con el mismo entusiasmo de aprovechar cada paso que damos a cada instante y haciendo una gran reverencia al mundo, que nos tuvo en un segundo arropados, sonrientes y preparados para el próximo baile.


-------------------------------Escuchando el sonido de mis pasos-------------------------------




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